La
orientación educativa es entendida como el proceso de ayuda y acompañamiento
continúo a todo el alumnado con objeto de potenciar la prevención y el
desarrollo humano mediante una intervención profesionalizada basada en
principios científicos y filosóficos. La intervención pretende lograr unos
objetivos enfocados hacia la prevención, el desarrollo humano y la intervención
social, para la autorrealización (empowerment), es decir, la capacidad de
desarrollarse a sí mismo como consecuencia de la autorización y el desarrollo
de la autonomía personal. Además, está presta atención a la diversidad y la
intervención en casos como los problemas de NEE y las dificultades de
aprendizaje.
De
este modo, la autorrealización es el objetivo último de la orientación, hacer
posible que cada individuo sea capaz de construir su propio bienestar personal
y social. El empowerment es el proceso a través del cual las personas
organizaciones o grupos que están sin poder o son marginados toman conciencia
de las dinámicas de fuerza en su contexto vital sin atentar contra los derechos
de los demás.
Funciones
del orientador
Según
el Capítulo II, artículo 84. Decreto 234/1997 del 2 de septiembre las funciones
de un orientador educativo son:
DPT. DE ORIENTACIÓN (SECUNDARIA)
ORIENTACIÓN DE SECUNDARIA (DPT DE ORIENTACIÓN FORMACIÓN
PROFESIONAL)
FUNCIONES
1. Elaborar las propuestas
de organización del O.E pedagógica y profesional, y el plan de acción
tutorial.
2. Coordinar los
diferentes ciclos y la elección de las diferentes opciones académicas
formativas y profesionales.
3. Contribuir al plan
de O.E y hacer una memoria del Consejo Escolar el fin de curso.
4. Elaborar
Adaptaciones curriculares y darla a la COCOPE.
5. Promover la
investigación y proponer actividades.
6. Colaborar con el
profesorado.
7. Realizar
evaluaciones para los programas de diversificación.
8.Ser tutor del grupo
correspondiente.
9. Participar en la
elaboración del consejo orientador, para cuando termine la educación
secundaria.
11. Elaborar propuestas
y actividades, y una memoria al final de curso.
1. Elaborar las
propuestas de organización del O.E pedagógica y profesional, y el plan de
acción tutorial.
2. Coordinar los
diferentes ciclos y la elección de las diferentes opciones académicas
formativas y profesionales.
3. Ser tutor del grupo
correspondiente.
4. Coordinar la
orientación laboral y profesional y colaborar con otras instituciones.
Modelos de intervención
Dentro
de la orientación educativa encontramos tres modelos básicos de intervención
siguiendo un criterio de aparición:
El
modelo clínico centrado en la
atención individualizada, donde la entrevista personal es la técnica característica.
El
modelo de programas que se proponen
anticiparse a los problemas y cuya finalidad es la prevención de estos y el
desarrollo integral de la persona.
El
modelo de consulta asesoramiento
consulta colaborativa asesorar al profesorado, tutores, familia, institución, etc.,
para que lleven a término programas de orientación.
Lo
que realmente hace el orientador es asesoramiento psicopedagógico de carácter
colaborativo.
Áreas
de intervención
La
orientación surgió como orientación profesional en Europa (orientación
académica). Desde los años 30, la orientación se ha preocupado por desarrollar
las habilidades de estudio, lo cual reclama un asesoramiento curricular. Todo
esto configura la orientación en los procesos de enseñanza-aprendizaje como una
de las áreas fundamentales de la orientación educativa.
La
orientación enlaza con las dificultades de aprendizaje. La atención a las
necesidades específicas se ha ido ampliando en las últimas décadas para incluir
una diversidad de casos grupos de riesgo: minorías étnicas, marginados, grupos
desfavorecidos, inmigrantes, etc. De esta forma se habla de la atención a la
diversidad y escuela inclusiva.
A
partir de los años 60, fue tomando fuerza él developmental counseling. En él
encontramos la prevención del consumo de drogas, educación para la salud,
orientación para el desarrollo humano, etc. De este modo, se considera la
orientación para la prevención y el desarrollo humano.
Contextos de intervención
La
orientación educativa la podemos encontrar en diversas etapas educativas: educación
infantil, primaria secundaria y educación superior.
Agentes
de la orientación
La
orientación educativa la realizan profesionales de la orientación. Estos poseen
una formación en pedagogía, psicología o psicopedagogía, e intervienen además
tutores, profesorado, familia, maestros de pedagogía terapéutica, logopedas,
fisioterapeutas, médicos, etc.
Hoy queríamos dedicar un espacio en nuestro blog para debatir, o al menos inducir al debate y la reflexión, sobre si las Escuelas de Educación Especial deberían seguir existiendo o si, por el contrario, debería hacerse el trasvase de todos los niños y niñas escolarizados en ellas a centros ordinarios, que es lo que actualmente se está planteando desde las Administraciones públicas competentes en materias de educación, como bien se ha podido notar mediante la información que nos llega a través de los diferentes medios de comunicación.
Definiendo algunos conceptos...
En primer lugar, la Educación Especial es entendida como el "conjunto de recursos personales y materiales que se ponen al servicio del sistema educativo para dar respuesta adecuada a las necesidades temporales o permanentes que pueden presentar algunos alumnos".
Imagen de Pixabay
En segundo lugar, Peydró define los Centros de Educación Especial como el "lugar o emplazamiento que pertenece al Sistema Educativo unificado que oferta una respuesta educativa a aquellos alumnos con necesidades educativas graves y permanentes que requieren ACIS y adaptaciones extremas en una o varias áreas del currículo y cuyas necesidades no pueden ser atendidas en centros ordinarios o modalidades menos restrictivas".
Un poco de legislación...
Así pues, el concepto de Educación Especial englobaría a una gran cantidad de alumnado, siendo este, según se recoge en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOE), parcialmente modificada por la Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), el siguiente: aquel que requiera una atención educativa diferente a la ordinaria, por presentar necesidades educativas especiales, por dificultades específicas de aprendizaje, TDAH, por sus altas capacidades intelectuales, por haberse incorporado tarde al sistema educativo, o por condiciones personales o de historia escolar(...).
Así mismo, en esta misma ley, artículo 74, se especifica que "La escolarización del alumnado que presenta necesidades educativas especiales se regirá por los principios de normalización e inclusión y asegurará su no discriminación y la igualdad efectiva en el acceso y la permanencia en el sistema educativo, pudiendo introducirse medidas de flexibilización de las distintas etapas educativas, cuando se considere necesario. La escolarización de este alumnado en unidades o centros de educación especial, que podrá extenderse hasta los veintiún años, sólo se llevará a cabo cuando sus necesidades no puedan ser atendidas en el marco de las medidas de atención a la diversidad de los centros ordinarios".
El quid de la cuestión
Es evidente que el alumnado que actualmente acude a los centros de educación especial lo hacen porque tienen una serie de necesidades que, tal y como se ha establecido en el dictamen de escolarización necesario para escolarizarlos en estas escuelas, no pueden ser atendidas en los centros ordinarios. Entonces, la cuestión ¿cuál es realmente?: ¿faltan recursos en los centros ordinarios? o ¿este alumnado presenta unas necesidades que no pueden ser atendidas bajo ningún concepto en los centros ordinarios?
Bueno, la respuesta a la primera es indudablemente que sí, sí faltan recursos en los centros ordinarios, pero tanto para la atención de alumnado con necesidades educativas especiales graves y permanentes como para el alumnado con dificultades de aprendizaje. Si no existen recursos, ni materiales ni personales, para atender debidamente a estos últimos, ¿cómo va a haber una atención educativa suficiente y eficaz para los primeros?
Sin embargo, la respuesta a la segunda pregunta no es tan obvia, realmente tan siquiera está definida. ¿Bajo ningún concepto? Sería mucho decir... Probablemente sí pueda atenderse a este alumnado debidamente, pero actualmente no existen los recursos ni la normativa que aseguren que estos niños y niñas vayan a tener una educación de calidad, que de respuesta tanto al ámbito académico como al afectivo y social, así como a sus necesidades relacionadas con la salud.
Así, la escolarización de este alumnado en centros de educación especial tiene ventajas e inconvenientes, igual que los tiene la escolarización en centros ordinarios. Algunas de ellas son las siguientes:
Elaboración propia
Deberíamos plantearnos pues, más que si centros de educación especial sí o no, en qué condiciones puede darse una verdadera y efectiva educación inclusiva. Hacer un análisis contextual de la realidad de los centros educativos ordinarios, de los de educación especial, y de las familias de los alumnos y alumnas que acuden a estos últimos; encontrar las necesidades de estos niños y niñas y, partiendo de estas, definir qué es lo que sería necesario para que pudieran escolarizarse en centros ordinarios para que tanto este alumnado esté bien atendido en todos los ámbitos, garantizando su derecho a la educación y la salud, como para que las familias puedan sentirse tranquilas.
Una vez analizado el contexto, definidas las necesidades del alumnado, trasladadas estas a la escuela para garantizar una educación de calidad, entonces podemos plantearnos la regulación mediante normativa nueva o la modificación de la vigente, creando primero unidades experimentales (igual que se hizo con las aulas CyL) para finalmente, si fuera el caso, extenderlo al resto de población infantil escolarizada en centros de educación especial.
*Este es únicamente un planteamiento personal, que trata de no posicionarse en ningún caso, sino de intentar inducir a la reflexión sobre un tema actual.
Ante un caso de TDAH, el núcleo familiar es de suma importancia, por ello, es necesario que como padres conozcáis las dificultades que puede presentar su hijo durante la etapa educativa, así como colaborar con el profesorado, existiendo una buena comunicación para dar respuesta a las necesidades de su hijo o hija.
El papel más importante para la familia va a ser proporcionar un buen apoyo emocional y social. Por lo tanto, se debe normalizar la situación, evitando cualquier tipo de ansiedad que aumente los problemas del niño o la niña para evitar actitudes de ansiedad, angustia e impotencia.
Asimismo, es fundamental que la familia le muestre un apoyo incondicional, sobre todo en los momentos de fracaso, contribuyendo así al desarrollo de una autoestima adecuada. De este modo, se debe valorar al hijo o hija teniendo en cuenta su propio nivel de partida, el esfuerzo realizado y el rendimiento obtenido, sin llegar a sobreprotegerlo.
Existen algunas dificultades prácticas asociadas que necesitan la comprensión de los y las que comparten la vida con estas personas: confusiones con las horas del día, equivocaciones respecto del lugar donde se colocan las cosas, tendencia al desorden, facilidad para distraerse, torpeza en ocasiones, dificultad en el cumplimiento de las instrucciones, etc.
¿Qué es el Trastorno de Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH)?
El Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH), es un trastorno neurológico que hace que sea bastante difícil para los niños el concentrarse, prestar atención, estarse quietos y controlar su impulsividad. De este modo, los síntomas nucleares del TDAH son el déficit de atención y la hiperactividad o la impulsividad.
MEDIDAS METODOLÓGICAS PARA EL ESTUDIO EN CASA
Tareas y actividades propuestas:
Método de estudio activo. Los niños con este trastorno suelen tener buena memoria por eso es recomendable hacerlo de forma visual, subrayando con diferentes colores, marcando palabras relevantes o con juegos que le hagan participar de forma más entretenida. Por ejemplo, fingiendo que es el tutor y está dando la clase a sus alumnos o mediante el uso de imágenes.
Segmenta las tareas más complicadas. Cuando le cueste hacer ciertas tareas, muéstrale como segmentarlas por partes para que le resulten más sencillas, también se pueden entremezclar con otras actividades más fáciles para que le sea menos tedioso.
Realización de tareas: tener en cuenta aquellas tareas que son imprescindibles realizarlas para el día siguiente y lo que no lo son, no sobrecargándolo a deberes.
Planificar las tareas: aquellas que son de larga duración (lectura de libros, trabajos, etc.) y las tareas que debido a las extraescolares que realiza, en los siguientes días no se podrán hacer.
Tiempo de estudio:
Organización del tiempo: para lograr que el hábito de estudio sea diario, se necesita que se sigan unas normas, para ello, se debe buscar un horario diario para estudiar, mejor si es siempre el mismo horario. (Por ejemplo: todos los días de 16:30 a 19:00).
Planificar periodos cortos de estudio. Así su rendimiento será mas efectivo al resultarle menos tedioso, por ello, muéstrale cómo segmentar los deberes por actividades y ponerse metas de ejercicios por tiempo de alrededor de 20 minutos. Aunque puede cambiar según lo que aguante el niño.
Actitud frente a las actividades escolares:
Trabajo autónomo:dejarle solo o sola en aquello que pueda hacer de manera autónoma, pero estar a su lado en lo que no, pues tiene que saber qué estamos ahí, por si nos necesita.
Notas justificativas: no dudar en poner notas justificativas cuando alguna tarea es inasequible o cuando alguna tarea no le haya dado tiempo a finalizarla a causa de sus dificultades.
Fomenta el uso de la agenda. Es frecuente que los niños con este trastorno olviden apuntar las actividades o estén distraídos cuando su tutor las dicta.
MEDIDAS ORGANIZATIVAS RELACIONADAS CON ÁMBITO ESCOLAR
Sitio de estudio: principalmente se recomienda que el sitio donde estudie sea tranquilo, que tenga de elementos que fomenten el desempeño de los deberes diarios. Un sitio cómodo, sin distracciones ajenas a las tareas que hará y que tenga el material necesario para aprender.
Horario de estudio: organizarle un horario de estudio por colores en el que se planifiquen todas las actividades que ha de hacer durante la tarde incluyendo extraescolares, y colocárselo en la pared, para que él mismo lo visualice.
Material escolar: procure que todo su material escolar esté siempre preparado y ordenado en el mismo lugar.
Preparar la mochila: enseñe a su hijo o hija a preparar y vaciar su cartera y a organizar su estuche de lápices. No dé por sentado que adquirirá estas aptitudes por sí mismo o por sí misma.
Registro temporal: mantenga un registro del tiempo que dedica su hijo o hija a hacer sus tareas para casa y comparta esta información con el profesorado, así estará al corriente del tiempo que necesita.
MEDIDAS MOTIVACIONALES
Motivación: es importante que el niño este motivado para estudiar, puedes conseguirlo poniéndole “minipremios”por cada tarea realizada como por ejemplo dulces o pegatinas.
Exaltación de habilidades:fomente todo talento especial que exhiba el niño o la niña, como la pintura, el deporte o la música. Haga que se sienta con posibilidades de tener éxito en, al menos, una faceta de su vida. Las actividades en grupos reducidos pueden ser una gran ayuda.
No dejarlo en evidencia: nunca hable ante su hijo o hija de las dificultades de aprendizaje que tiene sin incluirle en la conversación.
Según M.I. Calvo, la Pedagogía Hospitalaria es la disciplina que da respuesta a las necesidades educativas, afectivas y sociales de las personas enfermas; planifica actividades que ayudan a la recuperación del paciente, y ofrece apoyo tanto a la persona como a la familia.
Imagen de Pixabay
Si hacemos un desglose de las dos palabras que denominan esta disciplina encontramos que para Debesse y Mialaret (1986), citados a su vez por Lizasoáin y Polaino-Lorente (1996), es pedagogía en tanto que constituye el conjunto de aquellos medios puestos en acción para llevar a cabo la educación y es hospitalaria en tanto que se realiza y se lleva a cabo dentro del contexto hospitalario o en otros ámbitos relacionados con él.
Finalmente, tanto Quintana Cabanas (1994) como Cárdenas y López (2006) consideran la Pedagogía Hospitalaria como una rama de la Pedagogía Social, destacando que se ocupa de la educación de las personas que están enfermas o convalecientes.
Con esto, las Aulas Hospitalarias surgen a partir de la II Guerra Mundial, gracias principalmente a pediatras y psicólogos, con la finalidad de paliar y/o disminuir las consecuencias psicológicas y emocionales derivadas de las circunstancias adversas en las que se encuentran los niños y niñas ingresados/as, que se ven en ocasiones separados de sus padres, así como de su rutina escolar.
Asimismo, y tomando como referencia la Ley 13/1982 sobre la Integración Social del Minusválido (LISMI), en su Art.29 se establece que en todos los hospitales que cuenten con servicios de pediatría deberá existir una sección pedagógica para prevenir y evitar la marginación del proceso educativo de los alumnos en edad escolar internados en dichos hospitales.
Objetivos de las Unidades Pedagógicas Hospitalarias
"Activar y proporcionar, en coordinación con los centros educativos que escolarizan alumnado hospitalizado y, si es el caso, con las y los docentes que intervienen en el ámbito domiciliario, una atención educativa adecuada a sus necesidades, de manera que se garantice la continuidad de su proceso educativo y se prevenga el desfase escolar que pueda derivarse de su situación.
Favorecer el mantenimiento de la vinculación del alumnado hospitalizado con sus centros de referencia, fundamentalmente a través de las tecnologías de la información y la comunicación.
Establecer las vías de comunicación necesarias entre los diferentes profesionales que intervienen en la atención al alumnado hospitalizado: personal sanitario, tutor del centro de referencia, profesores de la unidad pedagógica hospitalaria, etc.
Fomentar la utilización del tiempo libre en el hospital, programando actividades tanto de ocio y tiempo libre como de carácter formativo, en coordinación con otros profesionales, entidades o asociaciones sin ánimo de lucro que intervengan en el entorno hospitalario.
Contribuir, junto con el profesorado del centro en el que se encuentra escolarizado el alumnado hospitalizado y, si es el caso, con las y los docentes que intervienen en el ámbito domiciliario, a facilitar su incorporación a este una vez finalizado su periodo de convalecencia."
Además de los anteriores, Grau (2004), distingue tres tipos de objetivos diferenciados:
- Pedagógicos: relacionados con evitar la marginación escolar y facilitar su posterior integración al centro educativo una vez superada la enfermedad, además de fomentar la motivación por el aprendizaje, las relaciones positivas en el hospital, partiendo de programas flexibles y adaptados a sus necesidades.
- Psicológicos: encaminados a mejorar la autoestima, fortalecer su personalidad, disminuir las vivencias negativas y a cubrir las necesidades afectivas lúdicas y docentes.
- Sociales: como favorecer el proceso de humanización hospitalaria (entendiéndose este como un proceso en el que se responde a la dignidad de la persona desde una actitud mental, afectiva y moral, comprendiendo a las personas, su mundo, su cultura y adaptando la intervención para que se oriente de la manera más adecuada a la persona), fomentar las relaciones entre el alumnado o apoyar a los padres y orientarles.
Alumnado que atiende
Las Unidades Pedagógicas Hospitalarias atienden a alumnado en edad escolar obligatoria (6 a 16 años) y niños/as de 2º ciclo de Educación Infantil (3-5 años) aunque dependiendo de la disponibilidad de los recursos personales y de espacios se atiende también a alumnado de educación post-obligatoria.
Imagen de Pixabay
Este alumnado se clasifica según la duración de la hospitalización, lo cual determinará también la prioridad de atención:
1. Alumnado de larga hospitalización (superior a 3 semanas ).
2. Alumnado de media hospitalización (entre 1 y 3 semanas).
3. Alumnado de corta hospitalización (inferior a 1 semana).
Áreas de servicio - Dónde y quién da clase
Esto dependerá de los servicios de los que disponga el hospital en particular, pero de manera generalizada existen los siguientes servicios:
- Oncología infantil
- Hematología infantil
- Área de trasplante infantil
- Hemodiálisis infantil
- Psiquiatría Infantil y Juvenil
- Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria (UTCA)
- Hospital de día infantil
Esta imagen pertenece a la Unidad Pedagógica Hospitalaria La Fe. Aula de oncología infantil
De igual manera, los espacios en los que se imparten las clases dependerá de aquellos de los que disponga el hospital, pero por poner un ejemplo nos remitiremos al Hospital La Fe de Valencia, el cual dispone de un aula situada entre las torres E y F (de hospitalización pediátrica) donde acuden normalmente niños y niñas de corta estancia, y otra aula situada en el área de oncología infantil. Además, dan clase en las habitaciones de los niños cuyas condiciones lo permiten, y dentro de las unidades de Psiquiatría Infanto-juvenil, Hospital de Día y UTCA.
Por otro lado, las UPH siguen el calendario escolar y se imparten las horas lectivas establecidas de manera oficial para los colegios de Educación Infantil y Primaria y los Institutos de Educación Secundaria.
Para todo ello, las Unidades Pedagógicas Hospitalarias cuentan con maestros y profesores de Secundaria funcionarios. En el caso particular que poníamos como ejemplo anteriormente, la Fe cuenta con 5 maestras a tiempo completo y 3 profesores de Educación Secundaria (dos compartidas con el Hospital Clínico de Valencia).
Organización y funcionamiento en la Comunidad Valenciana
Imagen de Pixabay
Partiendo de las Instrucciones de 13 de julio de 2018, de la Dirección General de Política Educativa, por las que se regula el funcionamiento de las unidades pedagógicas hospitalarias ubicadas en hospitales públicos de la Comunitat Valenciana para el curso 2018-2019, de la Conselleria de Educación, Investigación Cultura y Deporte, las UPH determinarán los procedimientos de intervención con el alumnado hospitalizado en función de:
1.1. En coordinación con los/las profesionales sanitarios, valoración diaria de la información disponible respecto al alumnado de nuevo ingreso en el hospital: edad, patología, duración prevista de su hospitalización; así como toma de contacto con la familia para iniciar, si procede, la comunicación con el centro educativo de referencia. Para ello, se cumplimentarán los datos básicos del alumno, de la familia y del centro educativo de referencia utilizando el modelo del anexo I.
1.2. Se deberá concretar una organización de los horarios de atención al alumnado basándose en los criterios de prioridad anteriormente mencionados.
1.3. Comunicación con la familia y solicitud de consentimiento para tramitar la petición al centro educativo en el que se encuentra escolarizado el/la alumno/a, de la información o, en su caso, la documentación necesaria para el desarrollo óptimo de la intervención educativa pertinente (anexo II). 1.4. Comunicación de incorporación a la unidad pedagógica del alumno o alumna, cuya previsión de hospitalización sea superior a tres semanas, continuas o en alternancia con periodos de reposo o atención domiciliaria, al centro escolar de referencia del mismo, y solicitud de la información y documentación necesaria para organizar la intervención desde dicha unidad (anexo III). Cuando la previsión de hospitalización del alumno o alumna sea inferior a tres semanas, el profesorado de la unidad pedagógica hospitalaria, bajo la supervisión del coordinador o coordinadora de la misma, articulará el procedimiento más adecuado a cada caso. 1.5. Planificación del trabajo a desarrollar con cada alumno y alumna susceptible de ser atendido. Esta planificación podrá ser revisada diaria o semanalmente en función de las necesidades del alumnado hospitalizado. 1.6. Intervención directa con el alumnado en el servicio hospitalizado, aula o habitación. En el caso de desplazamiento al aula, se pedirá consentimiento escrito de la familia. 1.7. Registro diario y evaluación de las intervenciones realizadas durante la semana. Cada unidad pedagógica hospitalaria realizará el modelo de registro que se adapte a su organización o utilizará el modelo del anexo IV. 1.8. En el caso del alumnado hospitalizado por un periodo superior a tres semanas, continuas o en alternancia con periodos de reposo domiciliario por patología de larga duración o crónica, se elaborará un informe de seguimiento y evaluación de las actividades que se han desarrollado con dicho alumnado (anexo V), con objeto de trasladar esta información al centro educativo donde está escolarizado. 2. Las unidades pedagógicas hospitalarias disponen, según lo establecido en la Resolución de 29 de marzo de 2010, de la Dirección General de Ordenación y Centros Docentes, de un código de centro diferenciado de los códigos de los centros docentes. Mediante este código el profesorado de la unidad podrá acceder al portal educativo "Mestre a casa". Mi experiencia en una UPH
Como maestra de pedagogía terapéutica tuve la oportunidad durante la realización de 4º curso de mi grado de llevar a cabo las prácticas en una Unidad Pedagógica Hospitalaria, y debo decir que fue una de las mejores experiencias de mi vida.
Muchos de los comentarios que recibía de mis allegados y conocidos se resumen en "Pero trabajar ahí es muy duro, ¿no? Yo no podría" y sí, por supuesto que es duro, especialmente si te encuentras en la unidad de oncología infantil y trasplantes, como era mi caso, pero a la vez es tan agradecido que merece la pena.
Los días pasaban demandando información sobre el estado de salud de nuestros alumnos/as para saber si podíamos entrar a dar clase o no, para saber si era mejor dedicarnos a temas curriculares o tal vez centrarnos en las emociones porque a X le habían dicho que se iba mañana y resulta que en vista de los resultados debía quedarse una semana más, y claro, eso no le había sentado nada bien. Hablábamos con las familias, que en muchas ocasiones necesitaban de nuestra visita para poder ellos salir a tomar un café, despejarse, compartir con otra gente en su misma situación. Por las tardes teníamos talleres de música, cortos, arte, juegos educativos... Pero debo decir que a los niños les daba igual si entrabas a hacer matemáticas o a crear un separador de libros, el romper con la rutina del hospital era lo que querían y su sonrisa lo demostraba, hasta las caras de enfado servían para hacernos ver que nuestra visita servía para activar lo que había dentro de ellos.
Pese a las malas rachas, momentos de angustia, sé que nunca cambiaría aquella experiencia por nada, y sé que quiero volver allí. La labor que realizan las y los docentes que allí trabajan es extraordinaria y más que necesaria en una situación como en la que se encuentran los niños y niñas hospitalizados/as y sus familias.
Bibliografía - Fernández, S., Cáceres, Mª.P., Aznar, I. (2006). "Pedagogía hospitalaria: principales características y ámbitos de actuación educativa (remedial y preventiva". Revista de Ciencias de la Educación, n.206 abril-junio. - Polaino Lorente, A., Lizasoáin, O. (1992). "La pedagogía hospitalaria en Europa: la historia reciente de un movimiento pedagógico innovador". Psichothema, vol.4, n.1, pp.49-67. - Calvo, Mª. I. (2017). "La pedagogía hospitalaria: clave en la atención al niño enfermo y hospitalizado y su derecho a la educación". Aula, n.23, pp.33-47, Ediciones Universidad de Salamanca. - Grau, C. (2004). "Atención educativa al alumnado con enfermedades crónicas o de larga duración". Málaga, Aljibe. Pp. 46-50. - Instrucciones de 13 de julio de 2018, de la Dirección General de Política Educativa, por las que se regula el funcionamiento de las unidades pedagógicas hospitalarias ubicadas en hospitales públicos de la Comunitat Valenciana para el curso 2018-2019, de la Conselleria de Educación, Investigación Cultura y Deporte